sábado, 19 de marzo de 2016

Lecturas perdidas

Algo que siempre me ha gustado hacer es leer historias a medias. Desde que tuve edad para salir sola por la ciudad, me gustaba sentarme en el autobús al lado de alguien que estuviera sumergido en un libro; y, sin que pudiera verme, acomapañarle en su lectura. Me gusta pensar que ese desconocido y yo estábamos recreando las mismas escenas en nuestra mente, pero que cada uno lo vivíamos de una forma totalmente ajena al otro.
Era difícil, al principio, intentar hilar lo que estaba leyendo con lo que pudiera haber ocurrido en la parte del libro que mi acompañante ya había devorado. Luego entendí que eso era lo que más me gustaba: no sabía quiénes eran los personajes, dónde estaban situados ni tan siquiera cuál era la trama del libro... pero podía imaginarlo tal y como yo quisiera. Y cuando mi desconocido compañero de viaje, o yo, bajábamos del autobús, la historia quedaba incompleta, y tenía miles y miles de opciones para acabarla como mejor me pareciera.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Tejedor

Tejedor, 
no te olvides
de dejar un hilo suelto
para que tu alma
no se quede atrapada 
       en tu propia obra...

domingo, 20 de septiembre de 2015

El hombre que se hizo a sí mismo

Una vez conocí a un hombre que estaba todo hecho por sí mismo.
Lo primero que construyó fueron sus manos y brazos, fuertes y robustos para poder crear con firmeza. Luego sus ojos, que los hizo totalmente cristalinos para que todas las mujeres se perdieran en ellos. Poco a poco fue formando su nariz, boca, y pelo. Pasó al torso, a sus piernas, rodillas y pies.
Se hizo totalmente atractivo, único, totalmente inmaculado.
Cuando lo conocí era un ser al que no daba cabida ninguna crítica, ni ningún fallo: era el hombre perfecto.
Pero la espalda...
La espalda resultó ser espantosa.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Vincent van Gogh

 
"Los pescadores saben que el mar es peligroso, y la tormenta, terrible. Pero eso no les impide hacerse a la mar"

Ya veremos

"Ya veremos", dijo uno.
"Ya veremos", dijo el otro.
Ambos recorrieron sus rostros con las yemas de los dedos,
y se vieron...

jueves, 21 de mayo de 2015

Lucha de enanos...

Lucha de enanos.
Estalló un petardo
Y para ellos fue una bomba.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Qué vicio el de observar

Fíjese que cuando ríe, brotan dos arrugas que alargan infinitos sus ojos, y también su carcajada.
Fíjese que cuando grita frunce su ceño, y quedan montañas por las que desciende lento su enfado. 
Fíjese que cuando enerva se encienden rojas sus orejas, pero cuando se avergüenza, calla. Calla para no tartamudear, para no escapar sus sentimientos demasiado rápido. Para no derribar su muro. 
Fíjese en él cuando se deja ser él mismo. Cuando llora, cuando confía.
Fíjese que cuando sonríe se le forman unas comillas en cada extremo de su boca.
Y esa, su boca, es mi cita favorita.